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Usuireiki

Reiki y embarazo: don del acompañamiento

reiki y embarazo

Una de las prácticas que más nos puede gustar como practicantes de reiki es la de recibir a una paciente embarazada en nuestra consulta. Muchas veces somos unas de las primeras personas que conocen la buena nueva de la noticia del embarazo porque los afortunados no quieren dar a conocer mucho esta noticia.

Las recomendaciones que se deben dar a los alumnos empiezan por una simple recomendación: «no apoyéis las manos sobre el vientre, dejad a la madre que lo haga ella misma», es más que suficiente el mantener nuestras manos durante la sesión de reiki a cierta distancia.

A partir de este precioso momento, incluso puede ocurrir en sesiones previas, se inicia un camino de acompañamiento.

¿A qué se debe esto? El motivo es bien sencillo. El practicante de reiki debe ser consciente de la importancia de este “nuevo ser” que asiste a las sesiones sin haberlo pedido y debe modificar la práctica en consecuencia.

En este otro artículo puedes conocer los motivos por los que tener un tratamiento de reiki.

Reiki y embarazo: sesiones

Otro aspecto a considerar es que la madre nos otorgue su consentimiento expreso para que asista, pero el bebé no. Así que lo recomendable ante esta situación es abrir la sesión con una solicitud de permiso para el bebé. En el caso de que sintamos que el bebé no quiere que la energía, se tiene que pedir el permiso para que la energía fluya a través de la madre.

Cuando se presenta una embarazada en una sesión de reiki, suelo iniciar  la sesión mediante la invitación del Ángel de la guarda del bebé para que nos asista y proteja.

Para los que son católicos, no pueden olvidar la solicitud de la ayuda y la protección de la Virgen María, para que ella pueda acompañar a la madre en el embarazo y le pueda otorgar más luz en la sesión de reiki.

Para quienes no sean católicos, deben buscar en su propio sistema de creencias espirituales una figura materna a la que puedan pedir ayuda o simplemente utilizar la energía del universo para asistir en la sesión de reiki.

Dentro de las experiencias que he vivido me aseguro que van a disfrutar de esta práctica dos veces. Es increíble la sintonía que se logra con la madre y con el bebé solo en estas dos sesiones.

Incluso si el padre no es un practicante de Reiki, puedes invitarlo a compartir la sesión y a colocar sus manos en los lugares donde se hayan colocado durante la sesión.

Esta es una gran forma de fortalecer el vínculo del padre con el bebé.

En caso de que la pareja tenga más hijos, se puede alternar con ellos en diferentes sesiones.

En una ocasión, unos pacientes me invitaron a la clínica para conocer al recién nacido al que había dado sesiones de reiki durante el embarazo.

Cuando llegué, el bebé estaba llorando desconsoladamente en el pecho de la madre, ya que todavía no podía alimentarse por sí mismo.

Cuando me acerqué, la madre me indicó que le hiciera reiki. Después de un par de minutos, la madre se relajó y el bebé comenzó a amamantar.

Es increíble lo que el Reiki logra hacer cuando nos inunda.

Una herramienta muy poderosa que debes experimentar en el caso de que los padres acepten es realizar una sesión mensual de reiki entre todos los integrantes de la familia: hermanos, tíos, abuelos, primos, nietos, etc.

Es una manera fantástica de integrar y dar la bienvenida a este nueva alma en la familia.

En el caso de las madres primerizas, el reiki ayuda a darles confianza, les dota de fuerza y les ayuda a perder sus miedos. Como terapeuta de reiki, también puedes aportar tu propia experiencia.

Deseo de todo corazón que con la práctica, puedas disfrutar muchísimo de estas sesiones.

Bendiciones infinitas.